CANGAS DE ONÍS Y COVADONGA

Cangas de Onís con perro

Los lagos de Covadonga, en Cangas de Onís, es una de esas cosas que hay que ver una vez en la vida. Para asegurarte el disfrute, comprueba qué tiempo va a hacer antes de ir, ya que los días nubosos es muy probable que la niebla lo cubra todo (y "todo" es "todo"). En verano, los perros también podemos bañarnos en el Sella junto al icónico puente de "Cangas", símbolo de Asturias.

GUÍA CANGAS DE ONÍS DOG FRIENDLY:

DÓNDE ALOJARSE:

HOTEL LA CEPADA

HOTEL SANTA CRUZ

GRAN HOTEL PELAYO, EN COVADONGA

 

DÓNDE COMER:

BODEGÓN DEL DOBRA

EL CENADOR DE LOS CANÓNIGOS (TERRAZA)

PARRILLA SIDRERÍA LA MADREÑERÍA

 

DÓNDE TOMAR CAFÉ Y DULCES:

CHURRERIA EL RINCÓN DE LAS DELICIAS

 

OTROS:

TAXITUR LAGOS DE COVADONGA

 

Cangas de Onís tiene una situación perfecta para quienes quieren naturaleza sin renunciar ni a playa ni a montaña: tiene la costa de Ribadesella a 25 minutos en coche y el paisaje de alta montaña de los lagos de Covadonga (más de mil metros de altitud) a 40 minutos.

Nosotros estuvimos en julio de 2018 y nos alojamos en el Hotel La Cepada, en un cerro a dos minutos del centro de Cangas, desde el que se divisa el pueblo enmarcado en el paisaje montañoso. Las habitaciones son grandes y con unos ventanales que invitan a quedarse en actitud contemplativa, como podéis comprobar en la foto de esta página. El hotel alberga el restaurante El Cenador de los Canónigos, premiado con el tercer galardón a la mejor fabada del mundo (los perros podemos acceder a la terraza). Podéis verme relamiéndome ante tal manjar –que mi terrícola Pablo no me dejó catar- en mi vídeo sobre Asturias. Salas y su equipo se preocupan de cada detalle para que todo vaya sobre ruedas.

Por cierto, en el capítulo de postres, no se os ocurra perderos los botijos, unas pastas de almendra y chocolate rematadas por una avellana que son típicas del lugar y dice mi colega humano que están de muerte. Las venden en La Pedrera (tienen una pequeña terraza –no admiten perros en la tienda-). Lo de los botijos viene del sobrenombre con el que se conoce a los cangueses (ya que antiguamente, el lugar fue un gran enclave alfarero).

Para comer os dejamos unas pistas en el listado de esta página. A mí me gustó especialmente el Bodegón del Dobra (4 minutos en coche desde el centro de Cangas) porque además de admitir perros en las mesas del bar, tiene un jardín con encanto y una terraza enormes junto al río. Julio e Inma se deshacen en atenciones y la comida, típica de la zona, está simplemente deliciosa (cabrito, pote asturiano, cachopo, arroz con pitu de Caleya… y hasta unas rosquillas de anís caseras que saben… a auténticas rosquillas, según repite a todo el mundo mi colega terrícola).

Es el lugar perfecto para coger fuerzas (o recuperarlas) el día que subáis a los lagos de Covadonga (son tres: el Enol, el Ercina y el Bricial, aunque éste sólo tiene agua durante el deshielo). En temporada alta –meses y puentes de mayor afluencia- no se puede acceder a ellos en vehículo privado (los 12 km de carretera que unen el santuario con los lagos se cortan en horario diurno). Podéis informaros de las restricciones en esta web. Las alternativas son subir desde Covadonga en autobuses (los perros vamos en el maletero) o en microbuses llamados Taxitur y Taxi Huera (creemos que es la mejor opción) cómodamente sentados en el suelo de la cabina junto a nuestro colega. Este servicio cuesta unos 10 u 11 euros por persona y 5 por niño (depende de la compañía).

Antes de ir a los lagos, conviene mirar el tiempo, ya que si hace malo, es altamente probable que la niebla lo invada todo y no se vea un palmo, como en la novela de Stephen King. En esta webcam podéis comprobar en directo cómo anda la cosa…

Los perros no podemos andar sueltos por los lagos (normas del Parque Nacional –así estuve yo salvo para las tomas de vídeo y las fotos-), pero tenemos planes alternativos tan chulos o más: bañarnos en el río Sella con vistas al llamado Puente Romano de Cangas de Onís (aunque, en realidad, es medieval) o, directamente, montarnos en una canoa y hacer el descenso del Sella desde Arriondas (a 5 minutos de Cangas). Yo lo hice invitado por Los Cauces Multiaventura y flipé en colores. Me pusieron un flotador (ese día se me olvidó en casa el mío de Trixie, que ya os enseñaré en próximas entregas) y no paré de ladrar de emoción. ¡La primera vez en mi vida que me embarcaba río abajo! Las canoas dobles pueden alojar dos perretes, así que si tienes un colega, puedes invitarle a emular cualquier día el famoso descenso de piraguas que se celebra el primer sábado de agosto.

Para terminar, si os acercáis al santuario de Covadonga, que sepáis que los perros no podemos acceder al interior (sí se puede a la fuente que hay en la parte de abajo). Así que los perretes nos quedamos contemplando la estatua de Don Pelayo (dicen que la virgen se le apareció en el lugar para “ayudarle” en sus batallas frente a los musulmanes). Os recuerdo que Cangas de Onís fue el lugar donde se inició la Reconquista en el siglo VIII y que fue capital del Reino de Asturias hasta el año 774.

Mañana os cuento qué tal fue mi paso por Gijón (toda una ciudad dog friendly) y Oviedo. Guau.

ASTURIASPablo Muñoz Gabilondo