NAVARRA

Navarra con perro

Navarra cuenta con importantes espacios naturales que pueden visitarse con perro, como la Selva de Irati, la Foz de Lumbier o las Bardenas Reales. También con alojamientos accesibles a turistas que viajan con mascota. La parte negativa es que cuesta encontrar restaurantes y bares donde comer, ya que las ordenanzas municipales de las principales poblaciones impiden a los hosteleros atender esta demanda.

Estuve en Navarra en noviembre de 2018. Pamplona y Tudela fueron mis campamentos base y desde ahí visité diversos puntos. Ambas ciudades cuentan con un puñado de alojamientos para ir con mascota, pero el problema llega a la hora de comer y cenar: las ordenanzas municipales impiden la entrada de perros (aunque sean educados) en los bares y restaurantes, lo que en la práctica supone un veto al turista con mascota. Tal y como nos confirmaron fuentes municipales, está prohibido que los perretes entren en lugares donde se sirve comida. Os podéis imaginar el bajón… con el frío y la lluvia que nos tocó (en Pamplona llueve 132 días al año), sin poder entrar a tomar un solo pincho…

La otra sorpresa desagradable es que no encontramos una sola atracción turística en todo el territorio en la que pudiéramos entrar humanos acompañados de perros. Por si acaso, preguntamos en las oficinas de turismo (que tampoco conocen ninguna).

Visto el panorama y sin poder catar la rica gastronomía local, no nos quedó otra que centrarnos en los espacios naturales del “Reyno de Navarra” (bueno, antes fuimos a pasear por los fosos de La Ciudadela, en Pamplona, donde los perros podemos correr sueltos -se trata de una enorme fortificación militar construida entre los siglos XVI y XVII reconvertida en jardín-). Si vas por allá, recuerda a tu colega humano que ahí también debe recoger los excrementos.

La gira por entornos naturales comenzó por el norte, en la Selva de Irati (hora y cuarenta minutos desde Pamplona), uno de los mayores y mejor conservados bosques de hayas y abetos de Europa. Se extiende entre el norte de Navarra y el sur de Francia. Nosotros entramos desde Ochagavía, uno de los pueblos más bonitos de España. De ahí subimos hacia el puerto de Tapla, desde donde se divisan los Pirineos y tienes la sensación de estar en el techo del mundo. Desde el mismo puerto se ve la selva de Irati, entre los pliegues de las montañas. 

Este bosque es naturaleza en estado puro, un paisaje de árboles y ríos tapizado por las hojas recién caídas de los árboles. Sin duda, un paraje de ensueño que hay que visitar una vez en la vida. Irati tiene infinidad de rutas. Nosotros hicimos dos cortas: a la cascada del Cubo y al bosque que hay detrás de la Ermita de la Virgen de las Nieves (podéis ver imágenes en mi vídeo). Y tras comer en las Casas de Irati (un lujo de terraza) nos animamos a ir más allá y a llegar hasta el embalse de Irabia. Los perros tenemos que ir atados, por cierto. Y en este punto, tengo que mandar un lametón de agradecimiento al entusiasta equipazo que atiende a los visitantes en el punto de información de turismo de Irati.

LA FOZ DE LUMBIER

A media hora de Pamplona por una estupenda autovía está la Foz de Lumbier, otra maravilla natural. Un sendero recorre esta estrecha garganta labrada por el río Irati y declarada reserva natural. En ella viven buitres leonados, que veréis sobrevolando el acantilado por encima de vuestras cabezas (mi colega humano temía que fueran a venir a por mí, pero los amables guardas de la reserva nos dijeron que no atacan a los perretes, que solo van a por animales “de oveja para arriba” ). En estos riscos nidifican muchas aves protegidas, por lo que los perros debemos ir atados (eso sí, abajo, a orillas del río hay cierta manga ancha para que corramos un rato a nuestras anchas). La vía verde que recorre la foz (2,6 kilómetros) discurre por el antiguo trazado del tren, túneles incluidos. Aquel ferrocarril fue el primer tren eléctrico de España, que comunicó Pamplona con Sangüesa entre 1911 y 1955. 

Hay un segundo recorrido de 6 km: un sendero señalizado con marcas verdes y blancas y postes de madera que rodea la foz por las laderas y vuelve por el interior de la garganta.

OLITE, TUDELA Y LAS BARDENAS REALES

Rumbo al sur paramos en Olite (tiene un precioso castillo que no admite perros) y en Tudela, la capital de la Rivera Navarra. En Tudela tomamos café (bueno, se lo tomó mi colega humano) en la Plaza de los Fueros, que en su día sirvió como plaza de toros y que sigue siendo el corazón de la vida social de la ciudad. Al no poder entrar en los restaurantes, no pudimos disfrutar de las famosas verduras de la zona.

En el entorno de Tudela descubrimos un alojamiento con mucho encanto, el Aire de Bardenas, un  hotel boutique multipremiado por su diseño y arquitectura, ubicado frente al Parque Natural de las Bardenas Reales de Navarra. ¡Y encima es dog friendly! Los perros podemos dormir en las habitaciones cubo (muchas tienen bañera en el jardín privado), pero no es las habitaciones burbuja, ya que son de PVC y podríamos dañarlas irremediablemente. 

Si vais por allá, no os perdáis las Bardenas Reales, un bello parque natural declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco (perros atados, recordar). Es un paisaje semidesértico en el que se han grabado muchas películas y series (mi amada Juego de Tronos, entre otras). Nosotros estuvimos hace tiempo, pero en esta ocasión no pudimos acceder a retratar el momento por la mala climatología y los complicados trámites que impone la Junta de Bardenas Reales. Así que otra vez será.

DÓNDE DORMIR

PAMPLONA

PAMPLONA CATEDRAL HOTEL

MAISONNAVE

YOLDI

SANCHO RAMÍREZ

ALMA PAMPLONA

TUDELA

HOTEL AIRE DE BARDENAS

HOTEL DELTA

HOSTAL REMIGIO

HOTEL SERCOTEL TUDELA BARDENAS

HOTEL SANTAMARÍA

NAVARRAPablo Muñoz Gabilondo