CARTAGENA

Cartagena con perro

Cartagena es pura historia bañada de Mediterráneo, a ratos dogfriendly y a ratos no. Tiene un sorprendente potencial turístico pero me da en el hocico que podría ser mucho mayor si apostara por los viajeros con perretes educados. Ciudad portuaria situada en una hermosa bahía, presume de la gloria del Imperio Romano de cuyo periodo se conservan bastantes restos arqueológicos. Los peludos no podemos pisar sus playas, pero sí en la vecina localidad de Mazarrón.

Llegamos a Cartagena a principios de marzo de 2019, ilusionados como niños, pues tan sólo la historia que se esconde en sus calles y asoma en sus monumentos induce a pensar que es un buen destino. Los sinsabores llegaron cuando me impidieron el paso en bares, restaurantes, playas y atracciones turísticas. Os voy contando con detalle.

RESTAURANTES Y BARES

La gran pregunta. ¿Los restaurantes y bares de Cartagena admiten perros? El artículo 10 de la Ley 6/2017, de 8 de noviembre, de protección y defensa de los animales de compañía de la Región de Murcia lo permite, pero el Ayuntamiento sigue teniendo en su web municipal aún colgada la Ordenanza sobre la protección y tenencia de animales de compañía de 7 de agosto de 2002 que dice: “la entrada de animales en locales destinados a la fabricación, venta, almacenamiento, transporte, manipulación y venta de alimentos, queda expresamente prohibida”.

Preguntado el ayuntamiento por esta contradicción, no ofrece por escrito un criterio oficial al respecto y, por teléfono, se remite a lo que marca la Ley regional, que permite la presencia de perros en aquellos establecimientos que así lo decidan y coloquen un distintivo en la puerta.

Durante nuestra visita, estuvimos en varios locales amigos de los perros, pero nos pidieron que no les diéramos publicidad porque no terminan de tener seguridad por parte del Ayuntamiento sobre cómo deben proceder en este campo.

MOVERSE EN AUTOBÚS CON PERRO EN CARTAGENA

Si os preguntáis si se puede viajar con perros en los autobuses de Cartagena, en principio, la respuesta es sí, pero hay flecos pendientes. Según la ordenanza municipal reguladora  del Servicio de Transporte Público Urbano, “queda autorizado el acceso de animales de compañía a los vehículos de transporte colectivo, siempre que permanezcan sujetos a la persona que los acompaña. Los perros deberán llevar bozal”. La compañía que presta el servicio, Alsa, se remite a esta ordenanza, así que, en principio, sí se puede subir al bus. No obstante, sería deseable que este derecho se desarrolle en el reglamento de viajeros para mayor seguridad de todos. De hecho, ni en el propio servicio de atención al ciudadano del Ayuntamiento tenían claro si los buses son dogfriendly, y nos aseguraron en varias ocasiones por teléfono que está prohibido subir a ellos con peludos.

La posibilidad de encontrar un taxi que admita perros educados existe, y lo mejor es que llaméis al servicio para dar con un conductor permisivo.

HOTELES Y MASCOTAS

Al contrario de lo que ocurre en el conjunto de la Región de Murcia, aquí la oferta hotelera amiga de las mascotas es escasísima (sólo encontramos un par de hoteles en la ciudad). Así que esta vez nos decantamos por un hostel abierto recientemente, el Loop in.

ATRACCIONES TURÍSTICAS

Tampoco os podemos dar excelentes noticias en lo que a monumentos visitables con perros educados se refiere. Nos quedamos con unas ganas locas de entrar en los espectaculares restos arqueológicos del Teatro Romano, que prohíbe la entrada (sólo se puede ver desde el parque de La Cornisa). Hay que recordar que en otros destinos españoles sí permiten visitar esta clase de lugares, como las ruinas de Ampurias, en L’Escala-Empúries (Gerona); Clunia, en la provincia de Burgos, o Segóbriga, en Cuenca. Sería bueno que Cartagena se fijara en estos ejemplos y siguiera sus pasos. 

PLAYAS CON PERRO EN CARTAGENA

¿En qué playas se permite el acceso con perretes? Cartagena cuenta con una, pero muy alejada de la zona urbana y llena de piedras. ¡Vaya! ¡Con lo que me divierte corretear por arena fina y mojar mis patas en el agua salada! Se trata de La Calera, de 160 metros de largo. Se encuentra entre Isla Plana y la Azohía y sus condiciones son mejorables. Encima, este arenal está a muchos kilómetros de las zonas más turísticas.

La prohibición de perros en las playas cartageneras me impide visitar las playas del Parque Regional de Calblanque, en el Cabo de Palos, que ofrecen un maravilloso paseo en las frescas tardes del invierno cartaginés (aunque sabemos que en invierno van por allá muchos peludos). Y la verdad es que lo lamento tanto como muchos de vosotros, que os quejáis de esta situación, y citáis con envidia casos como el de la Playa de la Concha, en San Sebastián, donde casi todo el año (salvo en verano) es posible su disfrute con mascotas. Un lujazo, en esa capital tan bella.

Como mi humano no quería quedarse sin un paseo playero nos fuimos a Mazarrón, que tiene varias playas aptas para perros. Nos detuvimos en la playa Sierra de las Moreras. Tiene unos 500 metros, está en una zona urbanizada, así que es perfectamente accesible, y es de arena gruesa y guijarros (bastantes guijarros). ¡Para mí, más que suficiente, pero podéis jugar por vosotros mismos viendo mi vídeo de Murcia! Si vais, no olvidéis recoger los excrementos, como hay que hacer en cualquier vía pública o parque.

Ya que estábamos en Mazarrón nos acercamos un momento a Bolnuevo (a cinco minutos en coche), una playa donde su atracción no está en el agua, la arena o la vista del horizonte, sino en sus peculiares y un tanto extrañas figuras arenosas, fruto de la erosión del viento y el agua. De lo más curioso, sin duda. 

Buscando planes dogfriendly llegamos hasta Castillitos, una batería militar de 1936 conocida como C-1 que se encuentra en un alto, en el Cabo Tiñoso. El lugar está abandonado, pero es de lo más interesante. Mereció la pena llegar hasta la cima de este escarpado lugar y contemplar esta atalaya militar del siglo XX y las vistas al mar. Su construcción formaba parte del Plan de Defensa de las Bases Navales que Primo de Rivera puso en marcha en 1926. Allí hay un enorme cañón que, dicen, lanzaba proyectiles a 35 km de distancia. Y hasta aquí Cartagena con perro