SALAMANCA

Salamanca con perro

Salamanca es el vivo ejemplo de una ciudad monumento. Pasear por sus calles y recrearse en su impoluto patrimonio histórico artístico es todo un placer, también para los perros que viajan como yo. Por eso, Salamanca fue la primera etapa de mi vuelta a España.

El skyline de Salamanca impone. La vista de la ciudad desde la otra orilla del Tormes impresiona a cualquiera que la visite. Elevada la ciudad sobre un cerro junto al río, los rayos dorados del sol acarician su piedra arenisca y otorgan aún más majestuosidad a este conjunto monumental rematado de catedrales, iglesias, conventos y edificios universitarios. Como para no exclamar un… GUAU.

Pasear por Salamanca es una delicia, más aún si vas acompañado por tu humano, que a buen seguro se parará en cada esquina y callejón hipnotizado por la magia de esta ciudad de cuento.

Pero la mejor noticia es que en la capital salmantina y su entorno te encontrarás con variedad de establecimientos en los que los perros somos bienvenidos.

A Salamanca llegamos en mayo de 2018 con Renfe, que conecta Madrid con la ciudad en una hora y 40 minutos. En estos trenes, los perros pagamos un 25% del billete turista (¡en clase preferente viajamos gratis!) y podemos ir junto a nuestro compañero humano en nuestro transportín (60 x 35 x 35cm). Por no enrollarme aquí, puedes consultar las normas para viajar en tren en nuestro blog.

Nada más llegar nos fuimos a desayunar a la Plaza Mayor, que sigue siendo, después de 200 años, el auténtico corazón de la ciudad universitaria. Y lo hicimos en el café más antiguo de Salamanca, toda una institución famosa por sus tertulias históricas y por el que han pasado nombres ilustres como Miguel de Unamuno, Ortega y Gasset, o Pedro Laín Entralgo. Precisamente, esta plaza y café son dos de los escenarios en los que Alejandro Amenabar graba estos días su nueva película sobre Unamuno.

Para tapear optamos por un café "quijotesco" de la calle Serranos, a dos pasos de la famosa rana salmantina (la que se esconde en la fachada plateresca de la Universidad). Por cierto, que en esta calle hay varios establecimientos que admiten perros en su interior. Según nos dijeron, uno tomó la iniciativa hace un tiempo y ya son unos cuantos (por ejemplo, también entramos en una tetería que hace esquina en esta calle y que además es espacio de coworking).

LOS MEJORES CALLOS DE ESPAÑA, EN LA PLAZA MAYOR

La Plaza Mayor es también lugar obligado para tapear. En mi vídeo de aquí arriba podéis verme con los famosos callos que un conocido establecimiento de este enclave acaba de ver reconocidos en el Campeonato Mundial de Callos: se llevó el primer premio compitiendo con 22 restaurantes europeos. Mi humano Pablo dice que están exquisitos, pero yo me quedo con la comida natural que me dan mis amigos de Dingonatura: Natura Diet Lamb & Rice.

La comida, de lujo, fue en un bodegón de la Plaza de Unamuno, que admite perros tanto en la terraza como en el espacio interior junto a una barra repleta de tapas maravillosas. Ternera charra, verduras asadas, un postre de varios chocolates... Como para no ponerle cara de pena a mi humano... Y eso que se resiste a darme comida humana.

La verdad es que Miguel nos trató con mucho cariño en el restaurante y nos orientó sobre otros establecimientos pet friendly, como la coctelería que hay a la vuelta de la esquina, donde tu humano podrá saborear una piña colada de quitarse el sombrero. David y sus compañeros son unos auténticos cracks de la coctelera.

LAS TORRES DE LA CATEDRAL SON DOG FRIENDLY

Aunque a las principales atracciones turísticas no nos dejan acceder a los perros, atención, porque en una de las más espectaculares sí nos deja entrar en las horas de menor afluencia y siempre que nos portemos bien, claro: IERONIMUS (las torres de la catedral). El acceso a las torres se hace pateando unas escaleras y pasillos estrechos (para vuestra información). Las vistas arriba son muy especiales.

Lo bueno de Salamanca es que el arte está presente en cada rincón de la ciudad vieja. Así que todos pudimos disfrutar de las impresionantes fachadas de sus dos catedrales, contar las conchas del famoso edificio homónimo, alucinar con el astronauta y el resto de los relieves de la Catedral Nueva y tapear en sus incontables terrazas. No os perdáis ni una sola pista de la web de turismo de la Junta de Castilla y León.

En mi visita pude disfrutar del gran parque que recorre el río Tormes, donde pude conocer a muchos colegas peludos paseando junto a sus humanos, pero la ciudad además cuenta con parques con zona específica para perros. Son, al menos, seis. La mayor superficie está en el parque del Baldío, pero también se pueden encontrar Jesuitas, Valhondo, Villar y Macías, plaza Baleares y Don Juan Tenorio. Yo, en concreto, me paseé un rato por Jesuitas, un parque frondoso muy agradable y con varias fuentes de agua fresca.

Con tanto andar de un lado para otro, hay que descansar “como un señor”, así que para alojarnos elegimos un castillo lleno de amor, un maravilloso castillo palacio del siglo XV que se encuentra en Topas, a 20 minutos en coche del centro de Salamanca. Piluca y su equipo te hacen sentir como en tu casa y a los peludos como yo nos ponen una camita perruna guay y nos dan unas chuches y un comedero.

En otra de mis estancias estuve en un acogedor hostal en la Plaza de la Libertad (junto a la Plaza Mayor), pero en esta ocasión optamos por el castillo, ya de camino a nuestro siguiente destino.

NORMAS MUNICIPALES SOBRE PERROS

Por último, os dejo un enlace a la Ordenanza Municipal sobre Animales de Compañía. Esta norma prohíbe la entrada y permanencia de animales en los locales destinados a la elaboración, almacenamiento, venta, transporte o manipulación de alimentos. Además, deja en manos del propietario de cada bar o restaurante la decisión de aceptar o no la entrada de perros. Según establece, “los establecimientos en los que se consuman comidas y bebidas podrán reservarse la admisión. En caso de no admisión deberán indicarlo con un distintivo visible desde el exterior del establecimiento”.

¡Ah! Y aquí, en estas fotos, podéis ver más propuestas de viaje en la provincia de Salamanca: Si tenéis tiempo, más allá de la capital, acercaros a la bella Ciudad Rodrigo, una joya amurallada al sur de Salamanca, y la deliciosa La Alberca, en la Sierra de Francia, un pequeño pueblo que rebosa encanto en cada calle con una plaza llena de terracitas donde descansar.

Y si aún no habéis visto el corto que grabe en todos estos escenarios, subid al comienzo de la página y darle al play. Espero que os guste nuestro Oxford patrio tanto como a mí.