Rías Baixas

Rías Baixas con perro

Las Rías Baixas (Rías Bajas en gallego), son una extensa zona de costa de Galicia que abarca el sur de A Coruña y toda la costa de Pontevedra. En junio de 2018 visité una pequeña parte de esta preciosa tierra y me bañé, por primera vez en mi vida, en una playa (dogfriendly, por supuesto).

 

DÓNDE ALOJARSE
HOTEL ALDA ACQUAMARIS

DÓNDE COMER:
AS DE GUÍA (Rúa Oscura, 23. O Grove)

RESTAURANTE BOGAVANTE (Av. de Beiramar, 80. O Grove)

DÓNDE TOMAR CAFÉ Y DULCES:
AS PANEIRAS (Luis Antonio Mestre, 1. O Grove)

La etapa gallega de mi vuelta a España comenzó en una joya arqueológica: el castro celta de Santa Tecla (Santa Trega en gallego). Este poblado es el más emblemático y visitado de toda Galicia. Está en el monte de Santa Tecla, a 341 metros de altura, por lo que las vistas del océano y del río Miño, que separa España de Portugal, son preciosas.

En el vídeo de mi paso por Galicia podéis haceros una idea de este lugar, caracterizado por viviendas ovaladas de piedra y cuya época de mayor esplendor fue el siglo I a. C. Aprovechando que no había casi visitantes, me puse las botas de correr de un lado a otro entre las paredes de piedra del poblado y luego me quedé dormido contemplando las vistas de la desembocadura del Miño y las montañas portuguesas. Los perros no podemos entrar en el centro de interpretación del poblado (que está un poco más arriba en la montaña), pero aún así la visita a Santa Tecla merece la pena. Por cierto, para subir al monte en coche hay que pagar un euro por cada viajero. 

Como llegamos al atardecer, optamos por no subir a la cima de la montaña, donde hay aparcamiento, miradores, una hermita, bar y restaurante, además del museo mencionado. Os lo recuerdo por si vais con tiempo…

Tras dejar A Guarda, población a la que pertenece el castro, nos fuimos directos a la zona de Sanxenso, donde fijamos nuestro campamento base. Nos alojamos en un hotel que abre en la temporada de verano y que está a medio camino entre O Grove y Sanxenso, y a dos minutos en coche de las playas: el Hotel Alda Acquamaris Sanxenxo.  Lo elegimos porque se acaba de convertir en el primer hotel que admite mascotas de la cadena. Podéis leer la entrevista que hicimos a su responsable en nuestro blog.

Desde ahí hicimos varias excursiones. La más destacable fue la mañana que pasamos en la playa de O Espiño, junto al puerto Deportivo de Pedras Negras, en O Grove, donde me di el primer chapuzón playero de mi vida. Esta playa está genial. Tiene arena fina y el agua está muy limpia. Y tiene unas curiosas rocas que le dan personalidad. Los perros podemos estar sueltos siempre que no molestemos. De las ocho playas aptas para perros en temporada alta que hay en Galicia en 2018, esta es una de las mejores (si no, la mejor). Podéis consultar el resto en Redcanina.es

En O Grove también hay un parque para perros dentro del monte A Toxa. Es una zona cercada con atracciones de madera donde los perretes podemos pasar un rato divertido. Lo teníamos apuntado en la agenda de actividades, pero el día salió tan caluroso que optamos por quedarnos en el hotel. Eso sí, todo el mundo allí nos recomendó ir a visitarlo.

En O Grove hay muchas terrazas para comer y algún restaurante que admite perros dentro. Nosotros escogimos As De Guía, un restaurante de comida típica de la zona que admite perros en las mesas de la entrada (Rúa Oscura, 23. O Grove).

Y el café lo tomamos en As Paneiras, una cafetería súper dog friendly en la zona peatonal del centro de O Grove donde, nada más llegar, me pusieron un cuenco con agua fresca. La chica que lo lleva es muy muy amable.

Además de O Grove, visitamos Sanxenxo y Combarro (en este pueblo lleno de preciosos hórreos y cruceros hicimos varias de las fotos de esta página). Como tuvimos sol y aire fresco, optamos por comer y cenar en algunas de las innumerables terrazas cubiertas que podéis encontrar allí.

COSTA DA MORTE Y OTROS ICONOS GALLEGOS

Técnicamente, las Rías Baixas también comprenden la Costa de la Muerte (A Costa da Morte). Allí visitamos Finisterre (Fisterra), que los romanos consideraban el fin del mundo y al que muchos peregrinos llegan para contemplar la última puesta de sol del camino. Tengo que decir que terminé agotado de perseguir entre las rocas a tantas gaviotas y hasta a un dron, artefacto que no había visto en mi vida. La costa es preciosa y está llena de senderos. Podéis verla en el corto que grabé en la zona.

Por cierto, muchos de vosotros nos habéis preguntado si pudimos ir a las islas Cíes, algo que, lamentablemente, no es posible hoy en día porque los barcos que conectan la costa con el archipiélago no admiten peludos de cuatro patas. La alternativa es dar una vuelta en barco para conocer las rías y visitar las bateas donde se cultivan los mejillones. En O Grove hay compañías que admiten perros a bordo.  La travesía suele durar hora y media e incluye una copiosa desgustación de mejillones para los humanos.

 

GALICIAPablo Muñoz Gabilondo