PALMA DE MALLORCA

Palma con perro

Llegué a Palma en septiembre de 2018 pensando en las playas mallorquinas (entonces había siete zonas de baño para perros en toda la isla) y, en cambio, me quedé más impactado al descubrir que la ciudad lleva la delantera en aspectos como el acceso de perros a los autobuses urbanos o a los centros comerciales. La península tiene mucho que aprender de esta ciudad.

Visité Palma de Mallorca en septiembre de 2018. Fue una etapa especial de mi vuelta a España, ya que volé por primera vez.  Escogí el avión porque, al contrario que el barco, me daba la opción de ir en un transportín junto a mi colega humano (y encima volar es mucho más rápido). Tengo que decir que tuve suerte, porque, lamentablemente, la mayoría de perros no puede volar en cabina debido a las restricciones de las aerolíneas (el peso, bolsa incluida, no debe superar los 8 kilos, y en algunas compañías el tope es aún menor: 6 kilos).

Cogimos el vuelo en el aeropuerto de Barcelona. Como decía, pude ir a los pies de mi compañero humano dentro de una bolsa de Trixie, blandita y cómoda. De hecho, en el vuelo me quedé adormilado. Escogí Air Europa porque permite llevar (55 x 35 x 25 cm) un transportín un poco más grande que en otras compañías. Al llegar al aeropuerto, los encargados del check-in te pesan dentro de la bolsa y comprueban que tengas espacio suficiente para estar cómodo. Luego, el control de seguridad lo pasé en brazos de Pablo. Y la entrada en el avión la hice ya metido en la bolsa (tiene un montón de agujeros, así que me enteraba de todo). El vuelo duró 40 minutos. Si vas a volar, consulta los detalles con la compañía, porque varían de una a otra. Algunas no nos dejan volar en cabina y hay destinos, como Londres, en los que está prohibido volar junto a tu humano. Además, es aconsejable hacer la compra del billete por teléfono porque la compañía tiene que autorizar cada perro. Por cierto, las mascotas pagamos un suplemento por trayecto (en mi caso fueron 25 euros).

El vuelo de vuelta a Barcelona fue igual de bien. Además, antes de entrar a embarcar me lo pasé de lo lindo en la estupenda área de descanso para perros que hay en el exterior de la terminal del aeropuerto. Enhorabuena a Aena por pensar en nosotros y habilitar este espacio. 

En Palma me alojé en el Joan Miró Museum Hotel. Admiten mascotas bajo petición. Se trata del único hotel oficial que lleva la marca del artista y lo mejor de todo es que este establecimiento de 4 estrellas cuenta con cerca de 30 obras originales de este genio del surrealismo. El hotel se encuentra pasado el puerto de Palma, en Cala Major, una zona de hoteles. A 200 metros está la Fundación Joan Miró (no acepta perros) y andando a cinco minutos, el centro comercial Porto Pi (perros educados son bienvenidos dentro).

UNA CIUDAD CON COMERCIOS DOG FRIENDLY

Palma es una ciudad bastante dog friendly. Hay bastantes tiendas, bares y restaurantes que aceptan perretes, así como los centros comerciales (cubiertos y descubiertos) y hasta cuentan con algunas líneas de autobús en las que podemos viajar con bozal.

La parte mala es que el centro de la ciudad no cuenta con parques importantes, por lo que dependemos de que nuestros humanos nos lleven en coche a las afueras para poder disfrutar. Oficialmente, Palma cuenta con siete zonas de ocio canino donde los perros podemos ir sueltos. Tenéis el mapa, los horarios y las normas de uso en la web municipal. 

Además, los lugareños van a pasear con sus perros a lugares como el bosque que rodea el Castell de Bellver, el castillo de planta circular que preside la ciudad en lo alto de un monte. Aunque aquí está prohibido ir suelto, puedo decir que vi a unos cuantos amiguetes correteando a sus anchas.

PERROS EN LOS AUTOBUSES SIN NECESIDAD DE IR EN TRANSPORTÍN

Como decía, Palma destaca en el panorama nacional porque permite que los perros viajen tranquilamente en los autobuses urbanos. La medida se ha tomado en varias líneas (al menos siete) y se quiere ir ampliando a todas poco a poco. Tal y como especifica la página web de la compañía de autobuses, todos los perros pueden usar el servicio (excepto los considerados potencialmente peligrosos). Si vamos en transportín, no pagamos billete, y para el resto hay un tique de 0,30 euros. Los perretes tenemos que subir atados con correa y con bozal, y podemos estar en la plataforma situada al final del bus. Si el vehículo va lleno hasta la bandera, tenenos que esperar a coger el siguiente y el conductor podrá solicitar en cualquier momento que un animal sea bajado del bus si molesta a los demás usuarios o presenta una conducta agresiva o peligrosa. Cosas lógicas, ¿no?

Sobre los centros comerciales ya os hablamos largo y tendido en la información que hicimos en nuestro blog. Shopping centers abiertos y cerrados son dog friendly desde hace años y sus responsables y clientes están “encantados”. Sólo me resta desear que ojalá en la Península los centros comerciales, por lo general reacios a admitir perros, sigan el ejemplo mallorquín.

En el capítulo de restaurantes, cito dos en los que estuve (más abajo, en la guía, indico más): Claxón, que tiene hasta un pequeño menú para perretes y se encuentra junto a la céntrica Plaza de España, y Bon Lloc (el primer y más prestigioso restaurante vegetariano de Palma, donde todo lo que hacen es una delicia –está muy cerca de la catedral-).

PLAYAS Y BARCOS DE RECREO

Entre grabación y grabación quisimos escaparnos a la playa, pero fue imposible debido a la gota fría. Así que no os podemos hablar más allá de lo que nos cuentan: en Palma hay una playa canina llamada Es Carantge, que más que una playa paradisíaca es una zona de baño sin más. Y en el conjunto de la isla había en verano de 2018 estas otras: Cala Blanca (Andratx), un tramo de Llenaire (Pollença), Punta Marroig y Cala des Gats (Calvià), Punta des Far d’ Alcanada (Alcúdia) y Na Patana (Santa Margalida). Podéis encontrar más información en esta web de Red Canina.

También nos quedamos con las ganas de hacer una excursión en barco, un plan que tenemos pendiente para la próxima. En Mallorca con Perro sí la han hecho y nos lo cuentan en su web. Podéis leer la crónica de la ruta que hicieron entre el puerto de Alcúdia y Formentor.

Por último, hablando de barcos, Port Adriano, un puerto de diseño que acoge superyates a 30 minutos de Palma, en Calvià, organiza actividades para perros a lo largo del año, como la doggie race, la primera carrera canina para perros de la isla. Además, su festival de comida callejera tiene un stand para perros y las tiendas del puerto son dogfriendly.

BALEARESPablo Muñoz Gabilondo